LOS BAHIENSES TENEMOS UN HUEVO EN HUNGRÍA
LOS
BAHIENSES TENEMOS UN HUEVO EN HUNGRÍA
(©Nora Casali)
A veces, es un
gusto poder dar una mano en temas no sencillos.
Me refiero a
que ciertas demandas o necesidades, sólo pueden ser cubiertas por la persona
indicada, y perteneciente al ámbito indicado. En este caso, resulté ser la persona indicada por haber vivido mi infancia en el campo, y tener allí actividades y relaciones.
Una querida amiga y compañerita de banco en la escuela, radicada desde su matrimonio en Buenos Aires, recordó mis colecciones de huevos multicolores de aves, mariposas, víboras en frascos con alcohol -luego les ponían formol - etc....naturaleza pura que yo investigaba en vacaciones y luego donaba al museo de Ciencias de la escuela.
Marina, una de sus hijas, casi finalizando el secundario, precisaría en un mes o dos más adelante un huevo de ñandú ( en general decimos avestruz, pero en nuestras pampas sólo habitan ñandúes ).Ella recordaba haber visto en mi casa de campo y en la ciudad, huevos como adornos, y también en la escuela. Incluso, según temporadas, he criado en la ciudad algunos charitos sin madre . ( uno de ellos, me picoteó las orejas y se tragó los aritos de oro mientras yo dormía).
Realmente me alegró su llamado - época pre telefonía celular, año 98- y escuché atentamente el pedido: su hija tenía que hacer un trabajo de investigación para presentar en charlas, sobre fauna autóctona y no muy común, presentando además de diapositivas , material real. Estaba buscando plumas de ñandú, y deseaba conseguir un huevo... cosa absolutamente original por su tamaño único: es el mayor conocido en la actualidad. A quién pedirle, viviendo en Buenos Aires?.. A alguien, que teniendo una gran familia en campos distintos, no tendría el mínimo problema.
Y así comenzó la odisea , la inimaginable aventura, las insólitas situaciones en las que me vi envuelta. Había prometido ese huevo, y lograría el objetivo. Nunca supe bien sobre el final si fue más por colaborar con la estudiante, que por mi propia obstinación a medida que aparecían impensadas dificultades.
Como primera acción, (léase: "fase pan comido") llamé por teléfono a primos radicados en zona rural, preguntando si habían nidos de ñandú en sus tierras; o en su defecto, si en algún galpón, herrería, o galería, no tendrían huevos vacíos y colgados como adorno. En una época formaban parte de decoraciones telúricas, en el campo. Incluso se los pintaba, se hacían estuches y cuencos usando huevos de esta ave por su tamaño y dureza.
Uno, y luego otra; y otros, me dijeron que hacía tiempo no se veían por esos campos las bandadas o parvadas . Que desde que comenzó tremendo movimiento por la Ruta 51, se fueron alejando, porque la zona había perdido la calma natural. Amén de que los pocos que se habían visto últimamente, habían huido por la presencia de cazadores, tentados al verlos tan a mano.
Si bien me sorprendí, les reiteré que miraran bien en los galpones o despensas... que tal vez entre objetos en desuso podría aparecer alguno. Que me avisen. Yo no tenía apuro... había más de un mes por delante, ("fase: espera optimista".)
Para ir adelantando, fui a las fuentes del saber: contacté a la Escuela Primaria de FraPal, y la de Lartigau, nuestras vecinas mas cercanas. Y, por supuesto el Centro Educativo Técnico agrario CEPT 3, en nuestro propio Paraje Don Alfredo - nombre de mi padre- con su enseñanza integral sobre actividades agrarias y rurales en general. Consulté sobre material de sus Museos...y recibí variados inventarios de sus contenidos: sobre la historia de los pioneros, muebles, utensilios y artefactos antiguos, documentos importantes fotocopiados, fotos antiguas, piezas de herramientas del siglo anterior.. pero en tema Ciencias Naturales, nada interesante, menos aún el huevo buscado.
Pedí nombres de las profesoras de materias afines, en varias escuelas locales, Todas tenían info y bibliografía sobre esta ave no voladora, una de las más grandes del mundo. (Misma info que ya había recopilado y aprendido la hija de mi amiga, por supuesto.) Pero el huevo brillaba por su ausencia....Habían pasado dos semanas, ( yo entraba en "Fase : NO LO PUEDO CREER!")
Mi mente repasaba lugares tradicionales donde como nota típica de color, podría encontrar lo que buscaba. Visité Cooperativas Rurales, Asociaciones agrarias, Casas de Remates de hacienda... con cueros enteros en sus sillones o alfombras, herraduras de caballo en las paredes, cabeza de algún ciervo o jabalí embalsamado, piezas de monturas, tabas y osamentas varias. Parecía que un ñandú nunca se hubiera cruzado en sus vidas o actividades.
Cada tanto le escribía a mi amiga, diciéndole que no me resultaba fácil, pero que siendo yo mujer del campo, seguía siendo la única opción facilitadora del trámite, y que ya encontraría la vuelta y el lugar adecuado..
A esta altura, ya entraba en la cobarde etapa: ("Fase: podría sugerirle otros animalitos simpáticos de la región ")
Pregunté a gente de Prov. de La Pampa, donde sabía que aún solían verse en cantidad. Me dijeron que era invierno, y recién empezaban a poner huevos al final de la primavera. Me sentí muy interpelada y me cuestioné conductas de la infancia cuando dieron una respuesta lacónica y lógica a mi pregunta:
-¿Y no tienen algunos huevos guardados??- Respuesta: -" Ponen los huevos para ser empollados en su nido y reproducirse"-
Seguí mi búsqueda sin pausa. No podía entender que acercándome a tantos puntos relacionados con la tierra y pasturas naturales, fuera tan difícil de encontrar lo que hacía unos cuarenta años era parte del paisaje diario, yendo o viniendo por la zona.
Hacía pocos años , había completado la Diplomatura en Administración de Empresas Turísticas, con vistas a un futuro emprendimiento en nuestro Paraje. En esa época había recorrido por mi cuenta un poco de Estancias ofrecidas al turismo rural. Estuve en La Tramontana ( de Pigúé ) y en otra de Tandil . Llamé a los dos lados, con grandes esperanzas por la cantidad de fauna que había visto en esas estadías. La Tramontana tenía además, un Coto de caza. Me ofrecieron pumas, jabalíes, gatos monteses, nutrias, pavos reales y sus plumajes....
Del ñandú , ni noticias!!... de sus huevos, menos aún .
Se iba acercando la fecha límite para que Marina ( hija de mi amiga ) tuviera que tener en mano, en Buenos Aires ( cuidadosamente embalado) el bendito y esquivo huevo de ñandú de nuestras llanuras argentinas. Una noche, sin poder dormir, tuve una ocurrencia un poco alocada ( léase "Fase : desesperada /enojada/tozuda)"
Y a la mañana siguiente me apersoné con toda la simpatía que pudiera demostrar, en las oficinas cercanas al Parque Independencia ( por aquel tiempo, nuestro zoológico local ). Entré a la División de Veterinaria y Zoonosis dependiente de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Bahía Blanca. ( Hoy convertido en "Departamento de Salud y Bienestar Animal del Municipio")
Pregunté por la autoridad - una veterinaria- y le expuse mi inquietud, sabiendo que en el Parque había varios ñandúes en su jaula..
Me respondió cortésmente que SÍ ( léase: SÍ), tenían guardados tres huevos de la última nidada de esos ñandúes. Pero, desde luego, no me lo podría dar, pues ya pertenecían al Patrimonio del Museo Natural de nuestra ciudad, inventariados y ordenados según sus fechas.
Esta era mi FASE EUFÓRICA y el exacto momento de poner a prueba mi poder de persuación para con el interlocutor..
Bien- le dije- "Tomemos esto como una transacción diplomática: yo hago una solicitud formal al Intendente expresando que ese huevo será llevado a Hungría, por una alumna argentina, en intercambio con estudiante de ese país durante seis meses. El Sr. Intendente podrá firmar una nota con el saludo de nuestra ciudad, sabiendo que estará expuesto en Budapest por siempre, un huevo de ñandú puesto en nuestro Parque Independencia"-
SILENCIO.........
Respuesta razonable: "Déjeme consultarlo, y mañana le aviso telefónicamente."
Luego, todo fue felicidad y apuro. Unas firmas, un agradecimiento, el embalaje apropiado, y el envío a Buenos Aires.
Mes y medio mas tarde, llegó una postal desde Budapest,: el huevo había llegado a destino, para sorprender a gente que nunca hubiese imaginado ese tamaño.de ave, si no lo viera!
La situación singular fue que, pretendiendo mostrar en otros países, la realidad natural de nuestras pampas y llanuras, el único huevo que conseguimos tras recorrer casi media provincia y muchísimas instituciones agropecuarias, fue el de un animal en cautiverio.
Pero hoy me hace muy feliz saber que allá, en Hungría, está nuestro bahiense saludo fraterno, y el recuerdo de un huevo gigante!
(©Nora Casali)
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