DESTINO DE ESPERA
DESTINO DE ESPERA
(©Nora Casali,1997)
Son destinos...
Hay seres que nacen, otros se hacen; a otros simplemente los hacen.
Pertenezco a los últimos...
Hay seres que son mirados; otros que se complacen en mirar. Algunos, que ni saben ver ni los ven.
Pertenezco a los primeros...
Que me miren bastante - más en el pasado- no significa que me conozcan. Menos, que me comprendan.
En realidad, soy la impronta de un hombre que me formó a su mente y gusto. Hasta acá, no me veo muy diferente de otros seres: ¿quién puede decir que "nunca- nadie- nada" lo ha marcado o direccionado en la vida?
Sé bien lo que dicen a mis espaldas, o a la distancia: que soy orgullosa, altiva, desafiante. Es verdad, no bajo por nada la cabeza.
Tampoco por eso me conocen...
Soy fría. Esto es verdad, y consecuencia de mis batallas donde era imposible flaquear o retroceder. La belleza unida a fortaleza irreductible, conlleva por resultante directa la frialdad y cierta tensión latente.
Poco saben de mis miedos atravesando océanos de infinitas oscuridades. Era el mandato, y no se podía retroceder. Nunca supieron de mis incertidumbres, ni intentos de resistencia: pero allá iba y marcaba el destino de los que iban detrás...
Fui tocada, acariciada, golpeada, atacada, admirada. Cuidada por conveniencias o apariencias. Por eso de mantener, en lo posible, la belleza intacta. Garantía de quien me poseyera...
Ímpetu y altivez, mirando al frente -aún sin ver- y ese imperativo desde siempre: "avanzar, siempre avanzar"...¿ Cómo no hacerlo, si aflojarme en mi pequeño vacío por delante, hubiera significado sumir a todos los que me seguían en el más profundo abismo?
No todo es estremecedor en mi pasado. La brisa acariciando mi rostro. La libertad esa que supe vivir, esa que no limitan horizontes, y que no precisan de ojos atentos. Ese hamacarse y danzar en los tiempos en que el sol me bendecía, y la calma aplacaba mis latidos invisibles.
Fui celebrada y aclamada, mis largos cabellos enredados, mi cuerpo firme y vigoroso (también a veces acariciado con suavidad) recibió olores, sudores, gemidos y respiraciones entrecortadas, mientras me cabalgaban a impulso de deseos oscuros y con ojos inyectados y de extraviados mirares.
Sin la palabra emitida, ni la respuesta a mis sueños más recónditos: sólo con ese destino de seguir, y enfrentar noches largas y tormentosas.
Nadie supo de mi vaga ilusión secreta de desaparecer, dejando raíces y amarras...todos a la deriva!!
Pero también es bueno reconocer que sola yo y mi impertérrita frente en alto, mi espalda erguida y brazos (alas tal vez?) tornaron posible e invencible el avance de otros. Mi silencio les dio coraje!. Mi desafiante arrogancia a pesar de la obediencia, les permitió distancias y espacios con metas impensadas.
Somos muchas ( o lo fuimos...) no soy única.
Sólo que hoy estoy quieta...lejos de mi origen y esencia. Ya desgastada, nada es eterno y menos lo consumido desde adentro, por resistir y disimular en el afuera. Me han abandonado: no soy fuerte, ni bella, ni útil, ni necesaria. Semidesnuda en este presente, en un cuarto pequeño y oscuro.
Cubierta apenas con una manta sucia. Los ojos vendados. Manos unidas levemente detrás de la espalda (como tantos me vieran en tiempos de lozanía). Ni prisionera, ni libre... no tengo esposas, pero tampoco podría huir.
No me molesta la quietud. Mis brazos semejan alas plegadas, y mis ojos cerrados evocan tantos soles, tantos cielos, tantas voces y bocanadas de aire fresco!
Alguien se acerca...
Se abre una puerta y veo una ínfima claridad debajo de la floja venda que cubre mis ojos. No preciso que me la quiten, así fue mi existencia- así lo dispusieron- y pude ver y sentir a través de cada vibración alrededor. Puedo ver mejor que quienes usan los ojos abiertos. Ellos no lo saben aún.
Ahora escucho pasos firmes, llegando y deteniéndose a mi lado. Por la voz, es una mujer. La han enviado.
No me tranquiliza ni me preocupa su género.
Pero ella está nerviosa. Lo detecto por su taconeo inquieto y su respiración.
Los tonos casi agudos y agitados de su voz son atemorizadores.
Estoy en sus manos.
Llegó el momento, la definición. MI MUERTE, O MI LIBERTAD.
Será el fin ? Nadie sabe que mi corazón late alocadamente, aunque no hable, aunque la venda de mis ojos me muestre impasible y digna en la semidesnudez y penumbra.
Me toca... sus manos me tantean apenas- no sabe que cada fibra está impregnada por las historias y años que me componen.
Me zamarrea, nerviosa, y dice:
-Es ella???- Noooo!!!- emite casi un chillido estridente.
-Yo no podré con esto.. que lo haga otro!!-
Gira a mi alrededor, y me vuelve a tocar, me recorre toda, rozándome con sus dedos como si fuera ciega: mi venda en los ojos, mi pelo desprolijo, la espalda tensa, desnuda y fría. Mis labios semiabiertos...
Siento que se aleja. Pienso que volveré a la oscuridad y silencio tranquilizador.
Pero retorna sobre sus pasos...
Me abraza con desesperación. Me sacude nuevamente.
Sé que me está mirando cómo y hasta dónde nadie me miró...
..Y entonces, me habla:
Con voz menos histérica y más resolución en la frase (es determinada: ella es como yo y no se rinde)
-"¿Qué hago con vos?? ...¿Te redimo o te destrozo?"- (Creo haber escuchado esa consigna en la orden de su mentor literario, en la sala contigua de este Museo)

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