AGARRÁ LA PALA

                                                                                                                                                                                                                                                                                      AGARRÁ LA PALA

                                                                                                                                            (©Nora Casali)  

      Si algo hay que no dejaron de enseñarme con ejemplos, a fuerza de pedidos o mandatos subliminales (y sin lugar a negociación alguna) fue el valor del esfuerzo y la capacidad de adquirirlo; la fuerza de voluntad para sortear obstáculos y el ingenio para buscar soluciones sin ayuda. La paciencia hubiera sido el soporte esencial de la fuerza de voluntad... pero en mi familia la paciencia no abundaba. Entonces, aprendíamos todo rapidísimo!

    En cambio, se usaban recordatorios del refranero popular, que reafirmaban claramente el concepto: "El que no trabaja, no come".

     Por ejemplo:

    -"Al que madruga, Dios lo ayuda" (acá, de soslayo, pedían el madrugón. Más  tarde, Dios no ayudaba )

    -"El trabajo duro supera al talento, cuando el talento no trabaja duro". (Todo  dicho)

    -"Manos callosas, manos honrosas"

   -"A Dios rogando, y con el mazo dando" (o sea...)

  - "Al que quiera celeste, que le cueste" ( lo mismo con los otros colores)

    -"Cuando te sientes a comer, ganado lo has de tener"

     En fin.... no teníamos que ganarnos la comida siendo chicos, pero tampoco se desvivían por darnos gustos, o solucionarnos problemas que no fueran de salud.

       Es que esa edad, entre los siete y los doce años, los preadolescentes atraviesan el momento decisivo de desarrollar sus virtudes. Es la etapa en que familia y educadores forman en la sinceridad, generosidad, valor del trabajo, y se los impulsa a desarrollar la capacidad de esfuerzo. Esto evita una personalidad débil, caprichosa, inconstante: quienes hoy somos padres, sabemos bien del trabajo de educar en voluntad para la lucha, capacidad de sacrificio y afán de superación. 

      Claro que no hay esfuerzo sin motivación: la motivación es clave. Y eso a mi, me sobraba! Siempre tenía sueños y metas. No importaba si eran un tanto alocadas ( nunca me cortaron la creatividad, tuve esa libertad controlada de poder experimentar con lo que me despertara curiosidad o entusiasmo). Tenía a mi favor sueños e ilusiones, y habiendo metas, se ponía en marcha el desafío del movimiento.

      También sabía con claridad que "las cosas no llegan por sí solas". y que sin esfuerzo e implicancias personales, no alcanzaría a tener la satisfacción del reto conseguido. Así di rienda suelta a muchos sueños, delirios, pruebas, proyectos infantiles que aún hoy recuerdo.

     Agradezco esas exigencias de fortalecimiento de actitudes superadoras, esos refranes, y esos permisos para "ser y hacer" mientras no se vulnerara la seguridad ni lo correcto!. Pero no adhiero a esa frasecita que hoy se escucha mucho, cuando se le quiere decir a alguien que se ponga manos a la obra por sí mismo. Ese tema de "AGARRÁ LA PALA"...

     (Definición de PALA según              RAE: f. Instrumento compuesto de una tabla de madera o una plancha de hierrocomúnmente de forma rectangular o redondeaday un mango gruesocilíndrico y más o menos largosegún los usos a que se destina.

        Se usa para remover tierra, arena y escombros en construcciones, surcos de quintas, trabajos de sepultureros, limpiar nieve en determinadas zonas , preparación de pozos sépticos o sótanos, etc.

    "Agarrá la pala!": en general frase dicha despectivamente por personas que jamás en la vida tuvieron una pala en sus manos. (Mítica oponente de los libros... según muchas mentalidades.)

       En general se le dice a quien es un poco haragán... O a quien argumenta que no consigue trabajo. La verdad, es que tanto puede servir una pala, como una computadora, como una máquina de coser, como una brocha de pintor, como un gorro de chef....

      Yo diría que se pueden obtener muchos logros sin tocar una pala.

      Claro que tengo mis motivos y cierta antipatía para con el uso de esa herramienta...

      Porque yo sí había visto usar muchas veces la pala. Y sabía que era un instrumento imprescindible para ciertas tareas. Por eso mismo decidí "agarrar la pala " sin miedo ni prejuicios....

      Mi experiencia fue frustrante y devastadora, con todos los ingredientes como para dejarla en el olvido: discriminación por género y edad. Casi denigrada en el propio vecindario..

     UN BOCHORNO.

    Y eso, como lo leen, sólo por tener la creatividad y voluntad de esfuerzo para instalar algo con mis propias manos, y la sola ayuda de una pala de punta - sacada del galpón, entre herramientas de mi papá-más algunos palos que creí podrían servirme.
   En horario de siesta, últimos días de Noviembre, mi madre dormía, y yo planeaba algo hermoso: poner un parque de diversiones en el patio de atrás.
    Comenzaría por la calesita, (no sé por qué me parecía lo más fácil). Y allí salí de mi dormitorio sin hacer ruido, tomé la pala y los palos largos... y al rato comencé a hacer un enorme redondel en la tierra, dibujando con la pala. Era enorme, y difícilmente sería un circulo perfecto.  Luego de ese círculo dibujado, la ardua tarea de hacer cuatro pozos bastante profundos ( qué idea tendría del mecanismo y dinámica de una calesita, a los nueve o diez años??) para poner -supongo- los cuatro palos.
      Nadíe puede imaginar ese placer!!.. ya la estaba viendo terminada, ya podía escuchar su musiquita, y una fila de niños esperando para subir.... 
      Pero no podía ni avanzar diez centímetros en mis supuestos pozos.
      La tierra estaba dura, apisonada, era como cemento!!... a las 14 hs. de ese día, yo transpiraba para lograr dar forma de agujero al primero de los cuatro.  Golpeaba fuerte, pisaba la pala, me paraba arriba, y estaba sumamente concentrada. Una nube de polvillo tipo talco, era lo único que podía levantar a pesar de mi esfuerzo.

       Hasta que veo en el escalón del pasillo que  daba al patio, a un señor casi desconocido, con un mechón de pelos sobre la cara, descalzo y en calzoncillos tipo boxer de tela tipo camiseta.

(Voz atronadora:)
  ¿ QUÉÉ
    ESTÁS
    HACIENDO
    EN
    MI
    CASAAA???

      El detalle menor que tal vez omití : mi patio era chico. El terreno largo, larguísimo y sin plantas, con tamariscos al fondo, era el de la familia Arroyo, donde vivían nuestros amiguitos Néstor y Lili. Estaba a poca distancia de mi casa. Y allí también todos dormían la siesta, incluida mi amiga Lili.
      Eso muestra además, que vivíamos la bella época de no tener necesidad de poner llave a las puertas...así que con toda comodidad, entré por el portón lateral y me dispuse a trabajar fuerte!
      Quedé consternada: no sólo no era bienvenida, sino que ese papá de mi amiguita, había sido hasta el momento un señor robusto, de saco y chambergo ladeado, pañuelito al cuello, y cigarrillo entre los labios, parado en la puerta de su casa o en la esquina. Estampa típicamente gardeliana. Me costaba asimilar la nueva imagen...
      
     Don José Arroyo -versión calzoncillos- me invitó a retirarme. 
     Léase: -"¡¡Andate ya mismo, mocosita de porquería, si no querés que vaya a llamar a tu mamá"!!
    Una desvalorización total. 
    MOCOSITA: despectiva referencia de mi género y mi corta edad (hoy sería discriminación)
    DE PORQUERÍA: juicio ofensivo y despreciativo.
    LLAMAR A TU MAMÁ: amenaza concreta de la venida inminente del Apocalipsis  sin posibilidad de salvación.

     Solté la pala y salí corriendo con inusitada velocidad, como si pretendiera que Don Arroyo - que me seguía con la vista tras los vidrios multicolores de su larga galería-  pensara que nunca me había visto.
     Me metí en casa, y creo que fui a la cama sin lavarme las manos, para no hacer ruido.
     Por una semana, más o menos, di la vuelta a la manzana completa para poder ir al almacén de Doña María en la esquina, sin pasar delante de la casa de los Arroyo.

      Nunca hablamos de este tema en casa...
      Nunca supe quién trajo de nuevo la pala a nuestro galpón...
      Nunca sabré como hubiera quedado la calesita! ( Y la Rueda gigante - ya en altura!-  que tenía planeada para hacer luego, al lado).

      Los códigos de buenas familias en la vecindad, hicieron que nunca me reprocharan ese episodio, y que ( seguramente) entre padres lo hayan conversado divertidos, como recuerdo de una travesura...
                                                                                 (©Nora Casali)  


                                 

  


Comentarios

  1. Santa Rita, Santa Rita... lo que se da no se quita.
    Nora continúa alimentándonos nuestro ya irrenunciable placer de leerla.

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    1. Esa invocación no la tenía!. Gracias! ! Y para mí es un placer saber que me leen.

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  2. Buenísimo, yo viví en la misma época con padres que me inculcaron los mismos valores

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    1. Es una buena base!. El resto puede adaptarse a épocas y modas, pero la formación de personalidad con objetivos y esfuerzos propios, sirve para toda la vida. Gracias por leerme!!

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    2. Jajaja, eso te pasa por meterte en casa ajena.
      Como me gustaría ver a los chicos de hoy hacer esas travesuras!
      Siempre me sorprenden tus narraciones. Gracias ami!

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    3. Jaajaj!!. es que el proyecto era muy ambicioso!...y la tierra estaba! ( un poco lejos, pero estaba). Sería impensable hoy imaginar estas aventuras : por empezar , deberían tocar timbre, y allí mismo se terminaría la hazaña, jajajja!! Gracias por leerme y comentar Sil.

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    4. Me imagino el susto de ver a mi padre en calzoncillos y con esa voz metálica fuerte.
      Nunca me enteré de esto, seguro que Néstor, mi hermano llevó la pala a tu casa.
      En el apellido no pude poner la A.

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    5. No puede crrer que nunca te enteraras, jajjajaj!! La pala tal vez tu mismo padre ( ya vestido) la trajo... Fue un evento de pesadilla para mi!. Gracias por leerme y comentar acá. Ya ves que nunca terminamos de hilvanar recuerdos.....

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  3. 😂😂😂😂q susto!!, de todas maneras, q imaginación!!! Sos de herramientas tomar jajaja.
    Ese "agarra la pala"!!, lo tengo más q escuchado!
    Hoy me hiciste 😀

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    1. Trato de matizar, y elijo recuerdos un tanto cómicos - HOY!!-. En su momento, fue dramático. Pero mirá que la misma Lili, mi amiga que vivía allí, nunca se enteró!. Lo descubrió al leer esto!!..

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  4. Este relato muestra varios aspectos de una vida en la que otrora , los mejores entretenimientos para un niño era lo que emergía de su imaginación ( generalmente frondosa en casi todos los niños ). Por otro lado , la travesura que casi siempre aparecía luminosa en la hora de la siesta , espacio sublime y reparador para los adultos, pero sumamente aburrido para un niño. Y finalmente , destaco la silenciosa complicidad entre los adultos toda vez que después de una reprimenda por parte del afectado, jamás se procedia a seguirla con sus progenitores .Todo lo contrario, se comentaba jocosamente la travesura del infante ,a la vez que este, atemorizado por el enojo del vecino se juraba nunca más volver a hacer lo mismo.

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    1. Así es, Mirta A.. Nuestra infancia, ya lejana, tenia esa frescura y posibilidades qué sólo la mente desarrollaba. Supongo que los padres lo comentaron entre ellos, pero nunca lo supe con certeza.! "De eso nunca se habló".. jajaja.

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  5. Increíble! Esta niña creativa dispuesta a concretar x sus propios medios su sueño de contar con su parque de diversiones.
    Gracias Nora! por escribir y divertirnos hoy como en un parque de diversiones.

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    1. Gracias, Fanny!...realmente, era divertido poder accionar sin medir alcances. Yo lo veía psible!. Tampoco tenía mucho conocimiento de límites privados y de propiedad, jajaja!

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